
Tienes más de 40 años. Años de experiencia real. Has resuelto cosas que alguien de 25 todavía no sabe que existen Y aún así, cada vez que quieres intentar algo nuevo, aparece esa voz
La que dice: “¿y tú quién eres para hacer esto?”
La que compara. La que recuerda todos los fracasos. La que está convencida de que las demás están mejor preparadas, tienen más recursos, mas tiempo, mas talento
Eso tiene nombre. Se llama “síndrome de impostora”. Y nos afecta especialmente a nosotras. Y especialmente a mujeres que llevamos años haciendo bien nuestro trabajo y aún así no nos sentimos suficientes
Yo lo conozco muy bien. Y todavia lo tengo que gestionar cada vez que aparece
Qué es el síndrome de la impostora (en palabras normales para que que lo puedas entender)
Es la convicción persistente de que no mereces lo que has logrado o lo que quieres lograr. De que en cualquier momento alguien va a descubrir que eres un fraude. De que todo lo que has construido ha sido por suerte, por circunstancias, por lo que sea, menos por ti
No importa cuántos años de experiencia tengas. No importa lo que hayas construido. Sigue estando ahí, diciéndote que no es suficiente
Lo paradójico es esto: cuanto más inteligente y capaz eres, más fuerte suele ser esa voz. Porque eres consciente de todo lo que no sabes. Las perezosas que menos saben suelen ser las más seguras. Las que más saben son las que más dudan. Eso no significa que no estés preparadas. Significa que tienes criterio
Por qué a los 40 se vuelve más intenso, no menos
A los 40 tienes responsabilidades reales. Hipoteca, hijos que dependen de ti.Eso hace que el riesgo percibido sea mayor. Y cuanto mayor es el riesgo percibido, más fuerte habla la voz del impostor
Además llevas muchos años construyendo una identidad profesional. Cuestionarla ahora parece traicionar todo lo anterior.Parece decir que te equivocaste, que todo ese tiempo fue un error
Y encima vivimos en una cultura que nos ha enseñado a las mujeres que el cuidado va antes que la ambición. Que querer algo para nosotras es egoísta. Que nuestro sitio es apoyar, no liderar
Todo eso se mezcla. Y el resultado es una voz interna que te paraliza justo cuando más necesitas moverte
Cómo lo gestiono yo sin pretender que ya lo he superado

No te voy a decir que lo he superado. Porque no es verdad. Me sigue visitando. Especialmente cuando publico algo nuevo, cuando me expongo, cuando comparto algo personal en este blog
Lo que sí he aprendido es a no obedecerle
Hay una diferencia enorme entre escuchar esa voz y hacer lo que te dice. Puedes tenerla ahí y actuar igualmente. El movimiento es lo que desmonta al impostor. La parálisis lo alimenta
Lo que me ha funcionado a mi:
- Separar los hechos del relato. “No se nada de esto” no es un hecho, es una interpretación. El hecho es: todavia estoy aprendiendo, como todo el mundo que empieza algo nuevo
- Buscar pruebas reales. ¿Hay algo concreto que demuestre que no puedo hacerlo? Casi nunca lo hay
- Recordar que nadie empieza sabiendo. Ni las personas que ahora parecen expertas. Todas empezaron desde cero en algún momento
- Seguir haciendo aunque con miedo. La acción, aunque sea pequeña, cambia más que cualquier reflexión
Actividad 1: La voz del impostor en el banquillo
Para que saques a la luz lo que te dice esa voz interior y confrontarla con hechos reales, no con interpretaciones.
- Escribe las 3 frases que más te repite la voz del impostor cuando quieres intentar algo nuevo. Escríbelas tal cual, sin suavizarlas.
- Al lado de cada frase, escribe: «La evidencia real de que esto es verdad es…» e intenta completarlo con algo concreto.
- Si no encuentras evidencia real, escribe en cambio: «Lo que sí tengo para hacer esto es…» y anota al menos una cosa por frase.
Verás que la mayoría de las frases del impostor no tienen evidencia. Son interpretaciones, no hechos. Ese descubrimiento, aunque pequeño, lo cambia todo
Lo que si eres a los 40 aunque no lo veas
Tienes años de experiencia real resolviendo problemas reales. Tienes una capacidad de gestión del estrés que alguien de 25 años todavía no ha tenido que desarrollar.Tienes criterio: sabes distinguir lo que funciona de lo que no. Tienes claridad sobre lo que quieres y lo que no estás dispuesta a tolerar
Eso no es poco. Eso es exactamente lo que hace falta para construir algo propio
Si estás en ese punto en el quieres intentarlo pero esa voz no te deja, quédate por aquí. Aquí te cuento exactamente cómo lo voy gestionando yo, con sus días buenos y sus días en los que la voz gana
Porque esto no es un camino de personas perfectas. Es un camino de personas que deciden moverse de todas formas.
Actividad 2: Tu currículum oculto
Las mujeres tendemos a minimizar lo que sabemos. Este ejercicio lo hace visible.
- Haz una lista de 10 problemas reales que has resuelto en tu vida profesional o personal en los últimos 5 años. No tienen que ser espectaculares. Pueden ser pequeños.
- Ahora pregúntate: ¿habría sabido hacer esto alguien que no tuviera mi experiencia? Marca los que respondan que no.
- Lee en voz alta los que has marcado. Eso es lo que ya tienes. Eso es lo que el impostor no quiere que veas.
Puedes hacer esta lista cada vez que la voz vuelva con fuerza. Releerla no elimina el miedo, pero lo pone en perspectiva

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